Nuestro camino hacia la certificación Kosher
En Angardy siempre hemos creído que la calidad no es un destino, es un compromiso diario. Por eso, cuando nuestros clientes empezaron a pedirnos, una y otra vez, que buscáramos la supervisión Kosher, entendimos que no era solo una solicitud más: era una necesidad real para muchas de las familias que confían en nosotros. Y así comenzó un viaje de tres años que cambió, para bien, la forma en que hacemos las cosas.
Un reto que iba más allá del sello
Aunque nuestros procesos ya eran estrictos —somos una cocina 100% libre de gluten, con protocolos rigurosos de higiene y control—, obtener la certificación Kosher significó llevar ese estándar a otro nivel. Uno de los retos más grandes fue revisar y, en muchos casos, cambiar nuestros ingredientes para que tuvieran ellos mismos supervisión Kosher. Pero esto no era negociable en un punto clave: cada ingrediente nuevo tenía que seguir cumpliendo con lo que ya nos define como Angardy: libre de gluten, libre de lácteos (cuando corresponde) y de la más alta calidad.
Una planta pensada para la separación y el cuidado
Parte fundamental de este proceso fue repensar nuestra infraestructura. Hoy nuestra planta tiene tres pisos, cada uno con un propósito muy claro:
- Primer piso: todo lo que no contiene lácteos.
- Segundo piso: dividido en tres zonas —una para pasteles personalizados con lácteos, otra para recetas con avena (siempre libre de gluten), y una tercera completamente libre de lácteos.
- Tercer piso: oficinas y comedor, para que la alimentación de nuestro equipo esté totalmente aislada de la producción.
A esto se suman procesos que quizás no se ven a simple vista, pero que son esenciales: tarjas separadas para lavar utensilios y materiales que tuvieron contacto con lácteos, y uniformes especiales para quienes trabajan en las zonas designadas para ese tipo de producto.
La cultura, la parte más importante
Si algo aprendimos en este proceso es que los cambios tan grandes no dependen de que una o dos personas entiendan su importancia, sino de que todo el equipo la viva por igual. Hoy, cada persona que trabaja en Angardy conoce el tema y sabe cómo seguir estos protocolos, sin importar su rol dentro de la empresa. Esa cultura compartida es, para nosotros, tan valiosa como la certificación misma.
Gracias por seguir creciendo con nosotros
Este proceso nos demostró una vez más todo lo que somos capaces de lograr cuando nos lo proponemos. Nos recordó que siempre hay espacio para mejorar, para crecer, y para acercarnos aún más a lo que nuestros clientes necesitan. Gracias por acompañarnos en este camino: gracias a ustedes, hoy podemos llegar de forma segura a muchas más casas.